Jaime Gorozpe

Para Jaime, tener una agencia de viajes no es más que una consecuencia lógica de su pasión por conocer el mundo. Siempre la quiso, desde los 18 años, cuando la mayor parte de sus horas las pasaba hablando de viajes, recomendando lugares y soñando con descubrir. Estas conversaciones se convirtieron en responsabilidad y, por qué no decirlo, en vicio. El negocio sucedió naturalmente como la noche al día. Hoy, su vida transcurre entre aeropuertos. Viaja por el mundo documentándose, leyendo, visitando lo que sea que haya por visitar, averiguando qué está pasando y, aquí su gran valor, decidiendo qué es lo mejor para el mercado de lujo que temporada tras temporada lo busca para saber qué hacer.

Su día a día es una constante aventura. Su mayor gusto, sin embargo, es explicar los viajes, descubrir las reacciones de la gente al conocer sus planes, ofrecer consejos, filtrar información dependiendo de la persona que está considerando el viaje.
Buena actitud: su receta para el éxito en cualquier viaje. Con tantas experiencias inesperadas por vivir, la forma de recibir sorpresas es la clave de la felicidad. Las cosas buenas y malas, cómodas e incómodas, son indispensables. Los viajes perfectos no son tan padres. Los imprevistos son increíbles. Aquellos que no viajan se estancan. Viajar te genera suerte en la vida. Pero como Jaime asegura, “todo es cuestión de gustos”.

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